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El paquete impositivo que el presidente Leonel Fernández presentó al Congreso representará un pie de amigo para el próximo gobierno, pero en la campaña electoral perjudica a la candidatura oficial.
Los nuevos gravámenes a los juegos de azar y las operaciones financieras favorecerán al próximo gobierno por inaugurarse en 2012, ya sea dirigido por Hipólito Mejía, proclamado candidato del Partido Revolucionario Dominicano, o por Danilo Medina o cualquiera que escoja el Partido de la Liberación Dominicana, siendo estas dos organizaciones las de mejor posicionamiento en las proyecciones de votos.
Sin embargo, situados en una campaña electoral -precampaña en el caso del oficialismo- las medidas favorecen más al candidato Mejía, que puede sacar dividendos políticos a la impopularidad de la decisión, que al precandidato Medina, que puede cargar con las críticas al gobierno de su organización.
Además del rechazo inmediato de la cúspide empresarial y de los propietarios de bancas de lotería y apuestas, el tema ya asume ribetes políticos y el ex presidente Mejía no perdió tiempo en situarse en la esquina contraria a la iniciativa gubernamental.
"Para agravar la situación de familias y empresas, el Gobierno se ha mantenido subiendo el precio de los combustibles por encima de los aumentos internacionales, subió en tres puntos porcentuales el interés sobre los préstamos bancarios, la tarifa eléctrica en 8% y ahora somete al Congreso Nacional un paquetazo para aumentar los impuestos", deploró ayer Hipólito.
Este caso se puede convertir en una bandera electoral del PRD.
“Si el Partido Reformista se pusiera seriamente a favor del país, ahora que hablan de modernizarse”, debería oponerse al nuevo paquete impositivo como lo hará el PRD, expresó el dirigente Alfredo Pacheco en el programa televisado El Bulevar, de Pablo Mckinney en CDN.
El más atrevido en interpretar la situación fue el candidato presidencial del Partido Demócrata Cristiano (PDI), Ismael Reyes. Alegó ayer que con el paquete el Presidente busca “hundir la candidatura de su propio partido y terminar de hundir al pueblo dominicano”.
Candidato del PRD es doble beneficiario
En caso de que el ex presi-dente Mejía ganase las elecciones de 2012, gobernaría con una capacidad recaudatoria incrementada. Pero no sólo tendría esa ventaja, sino que, además, la aprovecharía sin haber pagado el costo político de la impopularidad de la medida y sin tener que fajarse a gestionar el apoyo de un congreso dominado por el PLD.
Cuando gobernó en 2000-2004, Mejía sometió al Congreso un paquete fiscal y además impuso, entre otras cosas, el adelanto del 1.5 por ciento sobre las ventas brutas a los sectores productivos.
Al final de su gobierno, se produjo un acuerdo político para el sometimiento de una reforma que quedó aprobada cuando ya se había iniciado el período 2004-2008, del presidente Fernández.
Este último impulsó otra reforma en 2005, con un Congreso dominado por el PRD, que elevó los impuestos a los combustibles y a otras áreas para bajar los aranceles, como lo exigía el Tratado de Libre Comercio con Estado Unidos.
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